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Fecha Original: 2 de febrero de 2012 Enlace Original
Escrito por Kanijo
Artículo publicado el 2 de febrero de 2012 en EurekAlert!
Un equipo internacional de científicos liderados por Gillem Anglada-Escudé y Paul Butler, de Carnegie, ha descubierto una super-Tierra potencialmente habitable orbitando una estrella cercana. La estrella es miembro de un sistema estelar triple, y tiene una composición distinta a la de nuestro Sol, careciendo relativamente de elementos metálicos. El descubrimiento demuestra que es posible que se formen planetas habitables en una mayor variedad de entornos de lo que se pensaba anteriormente. Su trabajo se publicará en la revista Astrophysical Journal Letters, y la actual versión del trabajo se publicará en http://arxiv.org/archive/astro-ph
El equipo usó datos públicos del Observatorio Europeo Austral (ESO) y los analizó con un novedoso método de análisis de datos. También incorporan nuevas medidas procedentes del Espectrógrafo de Alta Resolución Echelle del Observatorio Keck y el nuevo Espectrógrafo Buscador de Planetas de Carnegie en el Telescopio Magellan II.

Planetas por todos sitios
Su técnica de búsqueda de planetas implica medir el pequeño bamboleo en la órbita de una estrella en respuesta a la gravedad del planeta. Anglada-Escudé y su equipo se centraron en una estrella enana de clase M conocida como GJ 667C, que está a 22 años luz de distancia. Es miembro de un sistema estelar triple. Las otras dos estrellas (GJ 667AB) son un par de enanas naranjas de tipo K, con una concentración de elementos pesados de apenas el 25% de la de nuestro Sol. Tales elementos son los bloques básicos de los planetas terrestres, por lo que se pensaba que sería inusual en sistemas estelares bajos en metal tener abundancia de planetas de masa baja.
Se había observado anteriormente que GJ 667C tenía una super-Tierra (GJ 667Cb) con un periodo de 7,2 días, aunque este hallazgo nunca se publicó. Esta órbita es demasiado estrecha, y por tanto, demasiado caliente para dar soporte a la vida. El nuevo estudio empezó con el objetivo de obtener parámetros orbitales de esta super-Tierra.
Pero además de este primer candidato, el equipo de investigación encontró una señal clara de un nuevo planeta (GJ 667Cc) con un periodo orbital de 28,15 días y una masa mínima de 4,5 veces la de la Tierra. El nuevo planeta recibe el 90% de la luz que recibe la Tierra. Sin embargo, debido a que la mayor parte de la luz está en el infrarrojo, el planeta debería absorber un porcentaje más alto de esta energía entrante. Cuando ambos efectos se tienen en cuenta, se esperaría que el planeta absorbiera la misma cantidad de energía de su estrella que la que absorbe la Tierra del Sol. Esto permitiría temperaturas superficiales similares a las de la Tierra y, tal vez, agua líquida, pero este extremo no puede confirmarse sin más información sobre la atmósfera del planeta.
“Este planeta es el nuevo mejor candidato a dar soporte a agua líquida y, tal vez, a la vida como la conocemos”, dice Anglada-Escudé.
El equipo apunta que el sistema también podría contener un planeta gigante gaseoso y una super-Tierra adicional con un periodo orbital de 75 días. Sin embargo, se requieren más observaciones para confirmar estas dos posibilidades.
“Con la llegada de una nueva generación de instrumentos, los investigadores serán capaces de estudiar muchas estrellas enanas M buscando planetas similares y, finalmente, buscar señales espectroscópicas de vida en uno de estos mundos”.
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